Desde el Partidor, donde la calle San Vicente Ferrer se convierte en mirador privilegiado de la Fiesta, se ha vuelto a vivir ese instante que separa la espera del estallido. Desde el balcón, miradas nerviosas, silencio contenido y una ciudad entera pendiente de una frase que cambia todo. Y cuando llega, todo se pone en marcha.
“Por Alcoy y por Sant Jordi, adelante la Entrada”. Con esas palabras, dichas con la fuerza de un ritual compartido, han comenzado las Entradas de Moros y Cristianos de Alcoy 2026. Primero por la mañana, con el bando cristiano; después por la tarde, con el bando moro. Dos desfiles distintos, pero unidos por un mismo latido: el de la ciudad que se reconoce en su Fiesta.
El Partidor se ha convertido, de nuevo, en el kilómetro cero de la emoción festera. Desde ahí salen las primeras notas musicales que ya no vuelven atrás, los primeros pasos que se convierten en río de gente, en coreografía colectiva, en memoria viva de Alcoy. La frase pronunciada desde el balcón no es sólo una orden: es el permiso para que la Fiesta deje de ser espera y se convierta en calle.
Por la mañana, la luz ha ido llenando San Nicolás mientras los cristianos avanzaban con solemnidad y orgullo. Por la tarde, con otro color de luz y piel, los moros han tomado el relevo con la misma intensidad, transformando la ciudad en escenario compartido de historia y fiesta.
Desde el balcón se condensan meses de preparación, ensayos, nervios e ilusiones. Un instante corto que lo explica todo: que la Fiesta ya está ahí, que Alcoy ya está dentro de sus Entradas, y que el tiempo, durante unas horas, anda al ritmo de la música festera.



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